Código de Ur-Nammu

El Código de Ur-Nammu es el código legal más antiguo que se conoce en la actualidad. Procede de Mesopotamia y está escrito en tablillas, en lengua sumeria, hacia el 2100-2050 a.C.

Tablilla cuneiforme del código de Ur-Nammu

El prefacio de este texto atribuye las leyes directamente al rey Ur-Nammu. Sin embargo, el autor que hizo escribir este leyes en tablillas cuneiformes sigue siendo algo discutido, ya que algunos estudiosos lo atribuyen a Shulgi, hijo de Ur-Nammu.

El Código de Ur-Nammu daba por sentado que el pueblo entendía que la ley descendía de los dioses y que el rey era simplemente el administrador de esas leyes. Las penas severas se consideraban innecesarias para la mayoría de los delitos ya que, como se suponía que la gente sabía cómo debía comportarse entre sí, bastaba con una multa monetaria como recordatorio de cómo comportarse.

Delitos y penas

Aunque no se trata de un verdadero código de leyes, ya que dista mucho de ser exhaustivo, es suficiente para mostrar que las leyes abarcaban tanto asuntos civiles como penales.

Entre las disposiciones penales especifica cuáles deben ser delitos capitales: el asesinato, el robo, la desfloración de la esposa virgen de otro hombre y el adulterio cuando lo comete una mujer. Para otros delitos menores la pena era una multa en plata. Contrasta con el famoso código de Hammurabi, redactado unos tres siglos después, con sus salvajes disposiciones de «ojo por ojo, diente por diente».

El Código de Ur-Nammu consta de 40 párrafos en los que se establece el delito y el castigo que administraría el Estado por voluntad de los dioses. Las leyes están organizadas en forma casuística de «SI (delito) ENTONCES (castigo)», un patrón seguido en casi todos los códigos posteriores. Algunos ejemplos de las leyes son:

  • Si un hombre cometía un secuestro, debía ser encarcelado y pagar quince siclos de plata.
  • Si un hombre procedió por la fuerza y desfloró a la esclava virgen de otro hombre, ese hombre debe pagar cinco siclos de plata.
  • Si un hombre se presenta como testigo y se demuestra que es un perjuro, debe pagar quince siclos de plata.
  • Si un hombre le sacó un ojo a otro, deberá pagar media mina de plata.
  • Si un hombre le saca un diente a otro, deberá pagar dos siclos de plata.
  • Si un hombre, en el curso de una refriega, destrozara el miembro de otro hombre con un garrote, deberá pagar una mina de plata.

Estas leyes parecen haber sido eficaces, ya que el reinado de Ur-Nammu fue pacífico y la región floreció en todos los ámbitos de la civilización.