Augusto

El emperador César Augusto fue el primer, y el mejor, emperador romano. Nació el 23 de septiembre del año 63 a.C. con el nombre de Cayo Octavio Turino. Pero, al ser adoptado por Julio César en el 44 a.C tomó el nombre de Cayo Julio César Octaviano. En el año 27 a.C el Senado le concede el título de Augusto (“el venerable” o “el majestuoso”), por lo que a partir de entonces se le conoció como Cayo Julio César Augusto.

Debido a la gran variedad de nombres por las que se le conoce, normalmente se le llama Octavio desde su nacimiento hasta el año 44 a.C., Octaviano desde el año 44 hasta el año 27 a.C, y a partir de entonces Augusto.

Estatua de César Augusto

Juventud y ascenso al poder

Augusto nació en una familia acomodada y aristocrática. Su tía abuela, Julia César, estaba casada con Julio César, lo que lo vinculaba a una de las figuras más destacadas de la República Romana. Cuando César fue asesinado en el 44 a.C., Augusto se encontraba en Apolonia, donde había estado estudiando. Al enterarse de la muerte de César, regresó a Roma y comenzó a forjar su camino político.

Augusto se unió a la Segunda Triunvirato, un acuerdo político con Marco Antonio y Marco Emilio Lépido, y juntos persiguieron a los asesinos de César. Sin embargo, la alianza se desmoronó y dio lugar a una serie de guerras civiles. Augusto emergió como el líder indiscutible y derrotó a Marco Antonio en la batalla de Accio en el 31 a.C.

Reinado y transformación de Roma

Después de consolidar su poder, Augusto se convirtió en el primer emperador de Roma. Aunque evitó oficialmente el título de «emperador» y mantuvo algunas instituciones republicanas, en la práctica, ejerció un control absoluto sobre el gobierno. Su reinado, conocido como el Principado, marcó el comienzo del período imperial romano.

Durante su gobierno, Augusto implementó una serie de reformas significativas:

  1. Pax Romana: Augusto estableció un período de relativa paz y estabilidad que duró aproximadamente dos siglos, conocido como la «Pax Romana». Esto permitió un auge en la construcción de infraestructuras y la promoción de las artes y la cultura.
  2. Reorganización territorial: Dividió el Imperio Romano en provincias y estableció un sistema administrativo más eficiente. Esta reorganización allanó el camino para una mayor expansión territorial.
  3. Fomento de la cultura: Augusto fue un mecenas de las artes y la literatura, apoyando a escritores como Virgilio, Horacio y Ovidio. También promovió la construcción de edificios y monumentos, incluido el Foro de Augusto.
  4. Reforma de las leyes y el ejército: Augusto impulsó reformas legales, estableció un cuerpo de policía y modernizó el ejército, profesionalizando a los soldados y asegurando su lealtad.
  5. Culto a la personalidad: Fomentó el culto a su propia imagen y la creación de una narrativa de gobierno exitoso que respaldaba su liderazgo.

Muerte y legado

Augusto murió el 19 de agosto del 14 d.C. en Nola, Italia. A su muerte, fue sucedido por su hijastro y yerno, Tiberio. Su reinado dejó un legado duradero en la historia de Roma y el mundo occidental. Augusto transformó la República Romana en un Imperio y estableció las bases para el gobierno imperial que perduró durante siglos. Su nombre se asoció con una era de paz y prosperidad, y su influencia se extendió a través de la cultura, el arte, la arquitectura y la política romanas. Augusto es recordado como uno de los líderes más influyentes y exitosos de la historia antigua.